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| América Latina avanza en la reducción de la desigualdad, según nuevo informe del PNUD

Riesgos ambientales amenazan los avances conseguidos por América Latina y el Caribe en reducción de la pobreza y la desigualdad, sostiene un nuevo Informe sobre Desarrollo Humano 2011

OIDH/PNUD
2 noviembre 2011

Copenhague, 2 de noviembre de 2011— Los países de América Latina y el Caribe están reduciendo las enormes desigualdades en los ingresos, al tiempo que toman medidas para enfrentar la deforestación y otras amenazas ambientales que podrían detener el ritmo de los avances en desarrollo humano en la región, indica el Informe sobre Desarrollo Humano 2011, publicado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Pese al progreso de la región en materia de desarrollo, el Informe de 2011 —que lleva por título Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos— advierte que la rápida deforestación y otras amenazas ambientales podrían eclipsar los logros regionales y obstruir los avances. En ese contexto, hace un llamado a tomar medidas audaces, tanto al interior de las naciones como a nivel internacional, para hacer frente a los desafíos que plantea el clima, como el aumento del nivel del mar que afectará intensamente las islas caribeñas y las zonas costeras continentales.

En junio de 2012, la atención mundial se volcará hacia América Latina cuando se lleve a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro, Brasil, la misma ciudad donde hace 20 años se marcó un hito con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

La deforestación ha disminuido su avance en América Latina y el Caribe y si bien algunos países de la región siguen explotando sus reservas forestales a un ritmo insostenible —con pérdidas que según el Informe llegan a casi un millón de kilómetros cuadrados de bosques entre 1990 y 2010— también hay resultados muy positivos.

La tendencia comenzó a revertirse en 2005, principalmente gracias a una serie de medidas destinadas a combatir la desforestación en el Amazonas brasileño: a fines de 2009, la tasa anual de tala en la zona había disminuido en 70%. Esto contrasta con las enormes pérdidas de cubierta forestal en gran parte de América Central vinculadas con la fuerte dependencia de la leña y el carbón para cocinar.

“A largo plazo, la deforestación y la sobreexplotación de la tierra y los cursos de agua pueden amenazar los medios de vida, la disponibilidad de agua dulce y los recursos renovables esenciales, como la pesca”, sostienen los autores del Informe, al tiempo que agregan que tales problemas pueden magnificar los desequilibrios de poder y de oportunidades.

La conciencia del público sobre los riesgos que entraña el cambio climático es relativamente alta en América Latina y el Caribe. Las encuestas de opinión muestran que 95% de los entrevistados cree que el calentamiento global es una amenaza ambiental grave, en comparación con el promedio mundial de 68%.

El Informe de 2011 analiza otros posibles desafíos ecológicos que enfrenta la región:

  • La disminución en las poblaciones de peces tendrá repercusiones graves en la dieta de los habitantes insulares y continentales. También afectará a la pesca recreacional y el buceo, grandes fuentes de empleo e ingresos en la industria regional del turismo.
  • Con el cambio climático, subirá el nivel de los mares, se reducirán las precipitaciones, aumentarán las temperaturas y se pueden desencadenar fenómenos climáticos más destructivos en una zona propensa a los huracanes. El Informe prevé que un aumento de 50 centímetros en el nivel de mar durante los próximos 40 años podría inundar las zonas costeras de 31 naciones de América Latina y el Caribe.

Pese a los desafíos ambientales, el Informe indica que hubo avances en la conservación de los recursos naturales y en algunos países, entre ellos Brasil, las comunidades están tomando medidas para reducir la contaminación, mejorar el entorno urbano e incentivar el transporte público.

Varios países han tenido éxito en la lucha contra la pobreza con programas comunitarios que entregan un salario mínimo y garantizan servicios sociales, agrega el Informe. Entre tales iniciativas, que pueden ser eficaces tanto en función de los costos como de los resultados, cita como ejemplo a los programas Bolsa Familia y Oportunidades de Brasil y México, respectivamente, que cubren alrededor de una quinta parte de los habitantes de esos países a un costo aproximado de 0,4% del producto interno bruto (PIB).

La región de América Latina y el Caribe también aloja un gran potencial de energía renovable aún sin explotar, sobre todo solar y eólica, destaca el Informe. Los combustibles alternativos ya suministran casi la tercera parte de la energía primaria en la región, donde Brasil sobresale como el principal productor mundial del etanol proveniente del azúcar.

En su versión 2011, el Informe indica que si bien América Latina sigue siendo la región con los niveles más altos de desigualdad de ingresos, las brechas nacionales en la distribución se han ido acortando en los últimos años, en especial en Argentina, Brasil, Honduras, México y Perú.

En contraste con sus resultados en la equidad de ingresos, la región ha avanzado en materia de acceso a servicios de educación y salud. En este sentido, ocupa el primer lugar entre las regiones en desarrollo en cuanto a gasto público en educación, 7,7% del PIB, y muchos países se están acercando al 100% de matriculación en el nivel primario y secundario.

Sin embargo, aún existen enormes desigualdades: Haití tiene la mayor proporción de pobres en la región, según arroja el Índice Pobreza Multidimensional, y es la única nación del Hemisferio Occidental que se sitúa en el cuartil más bajo del Índice de Desarrollo Humano (IDH): ocupa el lugar 158 entre los 187 países y territorios considerados.

Golpeada por décadas de inestabilidad política y por el terremoto de 2010, que dejó más de 200.000 víctimas fatales y una cifra tres veces mayor de personas sin hogar, Haití tiene una tasa de pobreza “multidimensional” que supera en más del doble a la de Guatemala y en casi el triple a la de Nicaragua y Honduras, las otras tres naciones de la región que siguen a Haití como las de peor desempeño en el IDH. 

Acceda al informe, aqui